Disminuya la Cantidad de Ácidos Presentes en su Cuerpo.

Posted on Posted in Blog, Extractos

Extracto del libro “Dieta Vitalista Vol. 2; el arte de la transición

“Alimentos con alto nivel calórico

generan gran cantidad de ácidos.”

Usualmente estas tablas son desarrolladas con los resultados de un proceso de medición, en laboratorio, del pH (patrón de medición de la acidez) de los alimentos. Estos son quemados, midiendo el pH de la ceniza resultante. Aunque este proceso es válido y efectivo, no necesariamente refleja lo que sucede en el cuerpo humano.

Por ejemplo, en las tablas ácido-base se refleja usualmente el azúcar como un elemento neutro; al quemarlo no deja ningún tipo de residuos minerales. Sin embargo, al ser quemado en el cuerpo humano, se generan ácidos carbónico y lácticos, que deben ser neutralizados o expulsados. Por ejemplo, los minerales básicos que ha consumido en el jugo vitalista, hoy en la mañana (eso esperamos), serán consumidos inmediatamente sí ha “complementado” su desayuno con dulces o tortas, en lugar de ayudar a neutralizar ácidos liberados, acumulados durante largo tiempo en su cuerpo; la buena acción ha perdido su valor.

Especialmente problemático es la gran cantidad de aminoácidos sulfurosos presentes en la carne y productos lácteos. Con ello podrá entender lo importante que es, sino el evitar completamente, el disfrutar del consumo de estas proteínas animales con mesura, especialmente si hasta ahora ha formado una parte importante de su alimentación.

Este factor se multiplica debido a la industrialización de la producción de alimentos; animales expuestos a antibióticos, alimentos concentrados y otras prácticas, que hasta hoy no estamos seguros que consecuencias generan pero sin embargo sabemos que disminuyen la calidad y la cantidad de elementos vitales que contienen. Y en el caso de alimentos congelados, se imagina la situación desastrosa.

Sin embargo el objetivo NO es subestimar la importancia de elementos como el azufre o el fósforo, sino consolidar la idea que los alimentos naturales, no industriales, frescos y especialmente de origen vegetal poseen todos los elementos vitales que necesitamos, con la mejor calidad; alimentos llenos de vitalidad. Vegetales como las coles, la mostaza (como planta, no en forma de salsa) o la cebolla contienen igualmente azufre, de mejor calidad y con un positivo balance ácido-base.

En todo caso, evite el uso de pastillas, grageas y complemento alimenticios, a menos que su médico lo recete como una “solución” de emergencia, una medicina, una droga para curar una situación extrema. Sí existe deficiencia de alguna sustancia mineral, lo ideal es intentar atacar la causa no incrementar la cantidad de sustancias extrañas al organismo. Recuerde que, toda sustancia producida en laboratorio representa una ración extremadamente concentrada del mineral requerido, y las consecuencias de su consumo no han sido del todo analizadas en la industria. Sin querer subestimar o atacar el trabajo de grandes profesionales de la medicina, recuerde que la única persona que realmente le interesa mantenerse alejada de un médico es usted; médicos, farmacias, farmacéuticas basan su vida en ese negocio.

La dieta vitalista no se presenta como una alternativa a la medicina. Pero se levanta frente al uso indiscriminado de complementos, que se presentan como sustancias necesarias y poco nocivas – no hacen daño – cuando en realidad pueden complicar, poco a poco, nuestra salud sí se utilizan de manera desmedida; recuerde, son medicinas, igual que un antibiótico o analgésico, y merece el mismo respeto en contra de su mal uso.

Por ejemplo el uso excesivo de cápsulas de Omega-3, como solución al exceso de grasa en la sangre, como suplemento necesario para contrarrestar el enemigo número 1; el Omega-6. ¿Por qué mantener una dieta constante de pastillas sin sabor, de alto precio y con efecto secundarios desconocidos? ¿No es más fácil disminuir el consumo de proteína animal, quesos, carnes y huevos, disfrutando de nuevas recetas, propuestas y jugos vitalistas? Más fácil, interesante y barato. Sin embargo, no es lo más común.

Así que el próximo paso es detectar esos alimentos generadores de ácidos en su dieta,  e intentar disminuir su consumo.

Extracto del libro “Dieta Vitalista Vol. 2; el arte de la transición

Comments

Deja un comentario