Serie Dieta Vitalista

La dieta vitalista le ofrece todo el conocimiento sobre los efectos de cada una de las actividades, los riesgos que implica el cambiar su dieta radicalmente (que con muy altos), una guía paso a paso que le lleva de la mano construyendo bases sólidas y seguras para una nueva vida; eso si, sin sacrificar el gusto, sin limitar su alimentación a productos insípidos o de mal sabor, con un conjunto numeroso de recetas no solo en los libros sino como parte del portal Dieta Vitalista.com

En el primer volumen de la dieta vitalista le hemos enfrentado a mitos de la alimentación, que sean por la razones, son una constante en la conciencia alimentaria de la cultura occidental – por ello la sospecha sobre las empresas y sus intenciones comerciales – que no son más que eso mitos, la importancia del aspecto vital de los alimentos y sus efectos sobre nuestra salud física e incluso mental. Pero el cambio de una dieta estándar, occidental incluso globalizada – las similitudes de la dieta en Europa y las Américas son impresionantes – a una basada en la vitalidad de los alimentos, no es nada fácil;

Como siempre en la vida, es mejor prevenir, exponerse a horas de trabajo, pequeños sacrificios, ahorro, a lamentar; sufrir de pobreza en la vejez, y en este caso, de enfermedades tan molestas como evitables, las enfermedades de la civilización, de reyes, modernas, del progreso. Aquellas generadas por un estilo de vida sedentario, priorizando el consumo de alimentos “rentables”.

  • Enfermedades metabólicas y endocrinas como la obesidad, la diabetes mellitus tipo 2, el síndrome metabólico y la osteoporosis.
  • Enfermedades cardiovasculares como la aterosclerosis, hipertensión arterial, infarto del miocardio y otras cardiopatías.
  • Enfermedades nutricionales y psiquiátricas podemos encontrar a los trastornos alimentarios, los trastornos del estado de ánimo y el abuso de sustancias.
  • Otras enfermedades: Cáncer, insuficiencia renal crónica, alergias y asma.

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